Ocho de la mañana, el café está casi listo mientras arranca el zumbido aleatorio del ventilador de mi pc. Levanto las persianas frente a mí para dejar entrar al sol mañanero de mi afortunada ubicación junto a la ventana. ¿Qué rola será buena para empezar? Afuera hace frío y tengo un poco de desvelo. ¿Algún clásico tipo Mix FM o mejor tipo Reactor? Es muy temprano para usar el shuffle por lo que en los ultimos días las selecciono manualmente.
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Por mis audífonos comienzan a sonar rolas tan variadas como diferentes Regina Spektor – On the Radio. Después brinco abruptamente a Soraya – Casi y a Gusana Ciega – Me Puedes. Ya agarrando vuelo es necesario trabajar con algo más movido así que aparece Slash’s Snakepit – Be The Ball (me arrodillo ante la guitarra virtuosa de Slash), Velvet Revolver – Slither y Muse – Space Dementia entre otros éxitos. Entonces me doy cuenta que no estoy de humor para Muse. ¿Qué nadie nota que Muse es bastante depresivo en sus letras? Claro, algunas más que otras pero para pasadas las 10 de la mañana no se me antoja escucharlos y cancelo el playlist. Dejo que el iTunes haga de las suyas con el shuffle y ¡que contraste! me selecciona Vicente Fernandez – Motivos. Asi se me va el día entero… entre mezclas tan dispares como mis gustos musicales.
¿Qué hacíamos antes de tener estos aparatejos tan útiles como memorias USB, discos duros, iPods y celulares multimedia? Ya no me imagino mi vida escuchando diez anuncios entre cada canción como ocurre con la radio y que para colmo la canción que ponen no nos gusta pero tenemos que esperar la siguiente. Y así sucesivamente. Al estar manejando rumbo al trabajo o de regreso, prefiero poner la música que tengo en el iPod, en cds de respaldo o en mp3 de la memoria USB. El modelo está cambiando y es algo que las disqueras siguen sin entender. Cada vez más gente se acerca a los artistas por medios tan distintos a los tradicionales. Algo común es conocer nueva música mediante recomendaciones de alguien más en vez de dejarse llevar solo por los medios de siempre. Cuando una canción nos gusta vemos el video en youtube, a veces lo calificamos o buscamos más del mismo artista. Si nos convenció lo suficiente todo un álbum, terminaremos comprando el CD.
Hay listas de las más pedidas o las más populares de la semana en casi todas las estaciones de música. Yo se que la democracia es lo de hoy y que muchas de esas canciones están ahi por que la gente votó por ellas. Claro que si te dan a escoger entre veinte opciones pues no te dejan mucho margen para moverte ¿o si? Que tal el día que Rick Astley ganó un premio en MTV Europe (2007) por que un grupo de internautas inició la broma para nominar su canción Never Gonna Give you up. Y que sorpresa… se unió tanta gente que sí ganó el premio de Best Act Ever a lo que Rick Astley se limitó a decir “bizarre and funny” además de agradecer a los votantes. Incluso yo me he unido a la famosa broma relacionada llamada Rickrolling.
Creo que mi generación no se dió cuenta. En los ochentas nos fumamos tantas cosas sin darnos cuenta. Metidas a la fuerza por repetición y absorbidas por ignorancia. Algunos afortunados sobrevivieron su infancia a todo eso (yo NO me considero uno de ellos). Gracias a recomendaciones de familiares y amigos pudieron ver que había más cosas que escuchar además de timbiriches, menudos y similares. Yo me tardé bastante en ver “más allá”. Creo que fue en la secundaria cuando rescaté un viejo disco de acetato de los Beatles… y OMFG de ahí “pal real”. No digo que tenga gustos musicales esquisitos pero son míos y ya. ¡Que le importa al mundo jaja! Claro que ahora no niego mis gustos poperos de ahora ni de antaño pero puedo decir que siempre quiero elegir lo que voy a escuchar además del momento para hacerlo. ¿Top ten de la radio? ni madres… todos son días de auto complacencias. Y ahora tóquenme la de:
¡¡¡Que buen viajezote Bono!!!







No podían faltar los links “para saber más”. Y como sé que se quedaron intrigados, aquí les dejo una página que les puede servir: